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Sus avellanas vienen de Polonia: cosechadas a finales del verano, secadas y envasadas con cáscara. Aquí encontrará consejos para conservarlas, cascarlas y disfrutarlas.
Cómo conservarlas
Con cáscara, las avellanas se conservan muchos meses en un lugar fresco, seco y ventilado. Una vez peladas, guárdelas en un recipiente bien cerrado; la nevera también es una buena opción.
Cascar y tostar
Lo más sencillo es usar un cascanueces. Consejo: tueste las avellanas peladas en el horno a 180 °C durante 8–10 minutos, déjelas templar y frótelas con un paño de cocina: la piel marrón se desprende con facilidad y el aroma se intensifica.
¿Una avellana vacía u oscura?
Las avellanas son un producto natural del huerto, por lo que de vez en cuando puede aparecer una avellana vacía u oscura; es algo propio de un producto sin tratar. Si lo nota con frecuencia, escríbanos y nos encargaremos.
Dos ideas sencillas
Crema de avellanas casera
Tueste y pele 200 g de avellanas (ver arriba). Tritúrelas en una batidora potente durante 8–10 minutos hasta obtener una crema, raspando los bordes de vez en cuando. Si lo desea, añada una pizca de sal o un poco de miel.
Avellanas tostadas con miel y romero
Tueste 150 g de avellanas peladas en una sartén sin aceite, añada 1 cucharada de miel y un poco de romero picado, mezcle bien y espolvoree una pizca de sal. Déjelas enfriar sobre papel de horno: un aperitivo rápido con queso o vino.
Importante
Contiene avellanas (frutos de cáscara), un alérgeno frecuente. Los frutos secos enteros no son aptos para niños pequeños por riesgo de atragantamiento.
¿Preguntas sobre sus avellanas?
Escríbanos: hello@natural-food.eu